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domingo, 30 de mayo de 2010

MIRAR AL SOL: UNA PRÁCTICA MILENARIA


Según los maestros Hira Ratan Manek y Umasankar, la práctica de mirar al Sol aparece recogida en diversas fuentes antiguas. Destacan las escrituras del primitivo hinduismo y del jainismo. En ellas se señala que esta técnica era realizada por los primeros practicantes de yoga, quienes creían en sus efectos curativos y espirituales. Esta tradición fue recogida también por algunas corrientes taoístas y ciertas escuelas chinas de tai chi, bakua, hsing, chi kung y de otras artes marciales que contemplan la técnica de mirar al Sol para obtener mayor salud física y emocional. Sin embargo, si en el pasado hubo un conocimiento profundo sobre ella, hoy se ha perdido. Algo similar sucede con la moderna secta islámica Ahmadiyah. Sus miembros tienen la costumbre de mirar al Sol al mediodía y aseguran que dicha práctica procede del santo Ahmad al-Badawi (siglo VIII). Por su parte, los nativos norteamericanos, sobre todo los del Sudeste y los de las montañas Rocosas, realizaban dicha práctica por la mañana durante media hora y siempre con un sentido profundo de gratitud al Sol por los dones que les ofrecía. Los antiguos sacerdotes incas, mayas y aztecas, tradicionalmente adoradores de este astro, miraban también al Sol, pero no parece que la costumbre fuera compartida por el pueblo

CÓMO SE PRACTICA EL YOGA SOLAR: Paso a paso

Seguir los pasos cuidadosamente para garantizar su eficacia y su inocuidad:
– Seguir todo el proceso sin prisas.
– Mirar al astro a una hora segura, (a primera hora de la mañana o a ultima hora de la tarde, no cuando está en su punto más alto).
– El primer día mire al Sol solo durante 10 segundos. Al siguiente contemple al astro durante 20 segundos. Ir aumentando 10 segundos cada día
– Cuando hayan transcurrido tres meses habrá cubierto la primera fase: podrá mirar al Sol durante 15 minutos y habrá obtenido beneficios físicos importantes. Así podrá dar por finalizada la primera fase del proceso. Bastará un mantenimiento consistente en mirar al astro 5 minutos al día.
– A los seis meses habrá culminado la segunda fase: podrá observar los rayos solares durante media hora diaria. La mejoría se apreciará en el plano mental. Los miedos y los pensamientos negativos irán desapareciendo.
– A los nueve meses habrá completado todo el proceso: podrá mirar al Sol durante 45 minutos. Es el máximo tiempo recomendable. Apreciará una mejoría en el plano espiritual.
– Transcurridos los nueve meses, tendrá que reducir la práctica a 15 minutos diarios durante un año. Con esto se consigue comer menos y reducir las respiraciones por minuto. La salud mejora.
– Procure llevar a cabo esta técnica descalzo y sobre suelo natural, es decir, tierra (jardín, parque, playa, monte...). No se recomienda pisar la hierba.
– Si tiene que abandonar la práctica durante un tiempo, cuando la reanude prosiga en el punto en el que la dejó, ya que el nivel de frecuencia vibratoria alcanzado no se pierde.
– Nunca fuerce la vista y abandone la práctica si siente dolor de cabeza.
Este último asegura que las pruebas científicas que le han realizado muestran que su glándula pineal es comparable a la de un joven de veinte años a pesar de tener casi setenta. Al igual que los otros gurús citados, Hira dice que únicamente se alimenta del Sol y de líquidos: “He demostrado en dos ocasiones que es posible vivir sin comer. Entre 1995 y 1996 varios doctores del colegio médico de Kerala [India] me observaron durante 211 días y constataron que solo bebí agua. Asimismo, entre los años 2000 y 2001 un equipo internacional de 21 médicos me mantuvo bajo control a lo largo de 411 días en Ahmadabad [India] y verificó que solo había ingerido agua”.

ÓRGANOS DE LA LUZ


Las propiedades benefactoras del Sol sobre la vida en el planeta Tierra son bien conocidas. Sin embargo, se ignora la importancia de la luz solar para mantener la vista sana: los ojos son los órganos de la luz. En el best seller mundial titulado Curación emocional, el doctor David Servan-Schreiber demostró los beneficios de la luz en pacientes depresivos y con fibromialgia mediante la simulación de un amanecer natural. En efecto, muchas personas que sufren trastorno afectivo estacional experimentan una notable mejoría (su grado de fatiga y de depresión decrecen) cuando su cuerpo y su mente se reequilibran y se resincronizan a través de la luz de espectro completo. Para esto no solo hace falta recibir la cantidad adecuada de luz, sino también es necesario que sea de la calidad idónea.

“Tomar el Sol en los ojos con los párpados cerrados es una actividad sana y natural. Los animales lo hacen. No se trata de un ejercicio, es una actividad autocurativa”, explica Thomas R. Quackenbush en su libro Relearning to see (Reaprendiendo a ver). Otra cuestión es mirar al Sol con los ojos abiertos, como aconsejan los seguidores del yoga solar, justo el tipo de práctica que muchos médicos –tanto orientales como occidentales– aseguran que puede llegar a causar ceguera y daños oculares irreversibles. ¿Qué les puede suceder entonces a los que llevan a cabo este tipo de yoga durante mucho tiempo? ¿A qué se exponen?

RECOMENDACIONES

El maestro sufí pakistaní Khwaja Shamsuddin Azeemi recomienda mirar al Sol para mejorar los trastornos oculares, la concentración mental y el bienestar general, pero alerta de que solo debe hacerse durante los primeros minutos después del amanecer, cuando el astro es de color rojizo-anaranjado.

Los principiantes no deben practicarlo más de un minuto al día durante seis meses. En cualquier caso, desaconseja hacerlo durante períodos prolongados, ya que puede ocasionar problemas mentales.
Se realiza fuera de la franja de la primera media hora después del amanecer o antes de la última media hora anterior al atardecer puede resultar peligroso”. E insiste en que no debe llevarse a cabo nunca entre las diez de la mañana y las tres y media de la tarde. Algunas cuentan que tan solo después de tres meses de práctica han conseguido equilibrar sus emociones y liberarse de sus fobias, su depresión, su ansiedad y sus miedos.

LAS TRECE FASES DEL YOGA SOLAR: Los beneficios de su práctica

El gurú Umasankar ha sistematizado trece fases, y sus correspondientes beneficios, en la práctica del yoga solar.

Son las siguientes:
1. Conquista de todos los deseos materiales (sexualidad, ira, avaricia, estrechez mental, ego y celos, vergüenza, odio y miedo).
2. Desarrollo de la energía divina.
3. Descubrimiento del alma (atma darshan).
4. Iluminación (samadhi).
5. Dominio del hambre.
6. Control de la sed.
7. Dominio de las enfermedades.
8. Acomodación de la mente a todas las situaciones (paramahansa).
9. No tener enemigos, ya que todos se convertirán en amigos (incluidos los animales).
10. Longevidad.
11. Igualdad vibratoria del cuerpo con la Tierra.
12. Igualdad vibratoria del cuerpo con el Sol.
13. Igualdad vibratoria del cuerpo con el Universo.

Fuente: www.masalladelaciencia.es
www.PsicologiaMariloVelez.com

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